viernes, 19 de agosto de 2016

Rompiendo maldiciones generacionales

  Éxodos 20:5; Éxodos 34:7

¿Padece usted de alguna enfermedad hereditaria? ¿Considera que su carácter es igual al de sus padres? ¿Alguna vez ha intentado suicidarse? ¿Tiene arrebatos de ira incontrolable? ¿Se ha divorciado alguna vez? ¿Siente usted que no ha sido feliz? ¿Siente que a pesar de su lucha por salir adelante, su vida no avanza? ¿Sus padres eran Idolatras? ¿Visitó usted o sus padres alguna vez algún brujo? ¿Rezó, oró, pidió, alguna vez al demonio? ¿Tiene o guarda algún objeto de su pasado? ¿Tiene sueños sobre otra vida? ¿Conforme sus hijos van creciendo nota como que algunas cosas que hacen, usted las hizo en su tiempo también?
Existe un hilo común de circunstancias que van de generación en generación. Usted puede ser libre de esas maldiciones y en lugar de esas maldiciones, puede obtener bendiciones. Un pastor predicando en una cárcel hizo esta pregunta “¿Cuántos de ustedes tuvieron a sus padres o abuelos en prisión?” Y ¿Cuántos de ustedes tienen hijos o nietos que se han metido en mas de una vez en problemas con la justicia?” la respuesta a esas preguntas fue alarmante ya que Cerca del cien por ciento de los presos levantaron la mano como respuesta a ambas preguntas. Porque entendían que la iniquidad de los padres pasa de una generación a la siguiente. ¿Por eso la necesidad de prisiones es cada vez mayor? Porque el preso saldrá de la prisión, pero no cambia. Y La mayoría de ellos vuelven a caer en ella. No sólo regresan, sino que la misma iniquidad que los lleva a ellos ala cárcel, hace que sus hijos y nietos terminen en prisión algún día, en otras palabras “de tal palo, tal astilla”.
1. La Definición de Familia: Conjunto de personas con el mismo origen, o características, grupo de personas vinculadas entre si, por relaciones de matrimonio, parentesco, o afinidad, se dice de personas que tienen los mismos gusto y caracteres, de un mismo diseño heredado. No se si usted a escuchado un dicho de la gente que dice: “Hijo de tigre tiene que salir rayado” ¿Qué diría usted de un padre que es moreno, y su hijo sale blanco? Tal vez no salio a sus padres, pero salio a sus abuelos. Desde allí podemos notar el rasgo generacional.
Una familia puede ser tan pequeña como el esposo la esposa y los hijos, o Puede ser tan grande como una ciudad o una nación, Ciertas familias tienen sus características; y ciertas ciudades también, Pero necesitamos comprender que no tenemos por qué aceptar las características negativas de nuestros antepasados. No tienen por qué perseguirnos durante el resto de nuestras vidas. Las podemos romper,
John F. Kennedy murió asesinado el 22 de noviembre de 1963, su hermano Roberto también fue asesinado, David Kennedy Murió de una sobre dosis de drogas en 1984, este es la tercera generación, John F. Kennedy Jr. Murió en un accidente de avión el 17 de julio de 1999, todas las revistas y los periódicos hablaban de la “Maldición de los Kennedy”. Esto es algo que se puede romper con la Palabra de Dios y por el poder de la sangre de Jesús. Estas tragedias no se produjeron porque los Kennedy fueran malas personas, sino debido a algo que cayó sobre ellos. La iniquidad, o maldición, fue transferida de generación en generación. Pero Jesús quiere liberar a esa familia para siempre. Aunque esta situación es extrema, nos muestra la realidad de la transferencia de espíritus, y que la iniquidad pasa de una generación a la siguiente, Necesitamos mirar nuestra propia vida y preguntarnos:
¿Qué está haciendo que piense y me conduzca de una manera que no agrada a Dios? ¿Qué está haciendo que actúe violentamente con mis hijos sin razón aparente? ¿Por qué me da la impresión de que no puedo retener ningún trabajo por un buen tiempo? Es hora de romper esa Maldición que se haya en nuestra vidas, de una vez por todas, y caminemos en la libertad que nos proporcionó Jesús por medio de la cruz, Bendito sea el señor…!! Gloria a Dios
Ilustración: Los dueños de la cadena de televisión cristiana en los estados Unidos, cuentan este Testimonio: que en una ocasión. Unos dos meses después de que, su hijo mayor Calen, comenzara en primer grado, la mamá recibió una llamada telefónica de la maestra del niño. Ésta le dijo que su hijo estaba muy nervioso y sentía pánico pensando que su mamá no lo fuera a recoger a la escuela. La mamá le explicó a la maestra que él no tenía razón alguna para temer esto; pero no había manera de tranquilizarlo, así que los padres se fueron enseguida a la escuela para hablar al niño y. No había forma de razonar con él. Al parecer, aquel temor se había apoderado de él sin saber de dónde había salido. Durante los tres meses siguientes aquella conducta llena de temor se fue apoderando de la vida de ese niño y no dejaba que su mamá se le perdiera de vista.
La seguía de un cuarto a otro dentro de la casa. Se echaba a llorar de pánico si ella no dejaba que la siguiera a todas partes. Todas las noches se producía una escena traumática cuando ellos trataban de hacer que se acostara. Lo intentaron todo para tratar de tranquilizar al muchacho. Oraban sobre él y con él constantemente. Se pusieron de acuerdo con poderosos hombres y mujeres de Dios para romper la fortaleza de miedo que había sobre él, pero nada funcionaba. Les estaba destrozando el corazón. Lo más raro de todo era que normalmente, el niño era increíblemente extrovertido, seguro y sin inhibiciones en todos los aspectos de su vida. No le tenía miedo a ninguna otra cosa; sólo a quedar separado de su madre. Un día, el papa del niño estaba hablando con su padre, acerca de la situación. Y De repente, fue como si se encendiera una luz en los ojos del abuelo, quien le dijo: “Yo sé exactamente de qué se trata”. Cuando yo tenía la misma edad de mi nieto, y estaba comenzando en el primer grado, murió mi padre. Después de aquello, todos los días mi madre iba conmigo hasta la mitad del camino a la escuela, y trataba de enviarme, pero yo lloraba tan fuerte, que a veces ella también lloraba, y me traía de vuelta a casa, yo tenía mucho miedo de que un día regresara de la escuela, y al igual que mi padre, mi madre se hubiera ido y me hubiera quedado solo. Paúl y Matt se dieron cuenta de que el temor de Calen no se había originado en nada que hubiera sucedido en sus propias vidas, sino en algo que sucedió en la vida de su abuelo. Una vez que se dieron cuenta de cuál era la raíz del temor, pudieron romper este temor generacional. Y el niño quedó libre, porque pusieron la sangre de Jesús en el dintel de la puerta de su corazón. Ahora, el diablo no lo puede seguir atormentando.
Ejemplo: Hace unos días estaba en una campaña apostólica y uno de los apóstoles decía, que había ido a un velorio de una madre que se había suicidado, que a su vez también su madre se había suicidado, y que la hermana de esta, también se había suicidado, la difunta había dejado una niña de apenas 3 años, cuando la vio, se dijo entre si, es muy posible que esta niña cuando sea grande también vaya a suicidarse, por lo que opto por romper toda maldición generacional en la vida de aquella pequeña niña, esa gente no necesitaban consuelo, lo que necesitaban era liberación de aquella maldición, por la fueron objeto de generación en generación.
En mi Familia, casi todos han muerto de diabetes, eso les a producido que todos mueran de una forma trágica, por ejemplo, mi mama la que me crió, murió con sus dos piernas amputadas, mi abuelo murió igual, Mi mama Murió también igual, Mi hermano mayor actualmente se le diagnostico que tiene diabetes, ya el vive a dieta, y con sus medicamentos de por vida, pero esas maldiciones tienen que romperse, en el nombre de Jesús, nombre sobre todo nombre.
Ha notado usted, que el padre vivió como borracho, murió borracho, pero ahora el hijo es igual, porque los espíritus son transferible de generación a generación, usted no sabe lo que su mama, o papa hizo cuando usted estaba en el vientre, pudo haberlo ofrecido a algún ídolo, pudo haber hecho algún pacto satánico, “la maldición es como una serpiente que esta escondida debajo de una piedra” que mientras no levantemos la piedra esa serpiente estará allí, hasta que alguien la descubra y la saque fuera, aunque nosotros somos salvos, y vivimos en cristo, no estamos exentos de sufrir los efectos de una maldición generacional: todo cristiano debe Invocar la sangre de cristo sobre su vida, y romper con todo aquello que lo liga, a vivir como sus antepasados, o a tener sus gustos, sus caracteres, su forma de vivir, de andar, de caminar, debe de despojarse de esa mala costumbre de decir es que así soy yo, o así era mi mama, o mi papa, y por esa razón yo soy así.
2. Una maldición puede venir a través de nuestras palabras: aunque estas sean pronunciadas, escritas o meramente formadas en el pensamiento o también con palabras que se han dicho a la ligera, sin premeditación, Ejemplo: cuando alguien dice algo y añade…..no lo decía en serio? O ¿no supe porque lo dije? En modo alguno reduce o revoca el efecto de sus palabras, pero no lo libra de dar cuentas por ellas delante de Dios (Mateo 12:36-37), es muy peligroso cuando hablamos palabras sin pensar (Proverbios 6:2) así que sin darnos cuenta nosotros mismos podemos estar profiriendo palabras de maldiciones en vez de Bendiciones
Tienen un efecto tan poderoso las palabras que la Biblia afirma: “que la vida y la muerte están en poder de la lengua” (Proverbios 18:21) Podemos estar maldiciendo a nuestras familias y a nuestros hijos con las palabras, por eso el cristiano debe de tener cuidado con lo que habla, para no caer en la trampa de una maldición, Ejemplo: una mujer esta orando por su marido y cada día que lo ve llegar a la casa le dice ¿vos nunca cambias, te voy a dejar…? Lo amenaza..!! O ha escuchado a personas que dicen: ¿estoy cansada de vivir nada me sale bien? ¿De que me sirve todo lo que he hecho lo mejor seria que me muriera? Eso mismo dijo Rebeca la esposa de Jacob (Génesis 27: 46) Job Maldijo el día que nació, (Job 3: 1-13) También Elías Maldijo sus días (Reyes 19: 3-4)
También hay algunas expresiones que fueron hechas por nuestros padres en mas de alguna ocasión como: Sos un tonto? No servís para nada? Sos un Idiota, o Sos un Burro, o Sos un estupido, aun más cruel: si yo ni te quería parir, ni quería hijo, podemos hasta encontrarnos con hijos no deseados o hasta madres violadas, o hijos semi-abortados que fueron salvados. Una maldición Generacional puede ser ocasionada por la idolatría de nuestros padres (Éxodos 20: 4-5) también por cualquier objeto de veneración que este en nuestras casas o con cosas que tengan relación con brujería, ocultismo, o santería, la maldición puede estar allí siendo de nuestro conocimiento o no (Deuteronomio 7: 25-26)
3. ¿Cómo Romper la maldición? Los creyentes necesitamos comprender el principio espiritual de la causa y el efecto. Sin comprender el poder de Jesús y su sangre, no podemos ser libres y vamos a seguir fallando todo el tiempo. Necesitamos comprender la verdad que nos hace libres. En Juan 8:32-36, Jesús le estaba hablando a los judíos que Creían en Él, y que ya lo habían reconocido como Salvador. Pero no podían comprender por qué, siendo hijos de Abraham, necesitaban ser liberados. En Juan 8:33, dijeron que ellos no eran esclavos de nadie. No comprendían que con cada pecado cometido ya fuera por ellos, o por sus ancestros, por su ciudad o por su nación, había una maldición espiritual uncida a ese pecado. Los cristianos también necesitamos hacer algo más Que nacer de nuevo y recibir el perdón; y es romper toda maldición ancestral, a menudo escucho predicadores que dicen: que Jesús llevo todo nuestros pecados en la cruz, y eso es verdad, también oigo decir que cristo llevo todas nuestras enfermedades sobre su cuerpo, y también eso es verdad, Pero lo que también Jesús llevo sobre la cruz y en su cuerpo fue nuestras maldiciones; eso lo dice en (Gálatas 3: 13) Hermanos…! Jesús no llevo solamente los pecados y las enfermedades, sino que también nuestras maldiciones y mientras esta revelación no este sobre ti y la entiendas, la serpiente estará debajo de esa la piedra, sino porque estas padeciendo las enfermedades de tus padres, o de tus abuelos pregúntate..! Es tiempo que levantes la piedra y saques todo lo que esta debajo y lo saques fuera de tu vida, ¡ahora no… mañana..!
Tres pasos de cómo romper la maldición: La maldición es lo opuesto de la bendición Según (Deuteronomio 28: 16-68) maldición es: Humillación, aridez, Esterilidad, enfermedad física y mental, desintegración familiar, pobreza, derrota, opresión, fracaso, des-favor de Dios La apalabra maldición se menciona en la Biblia aproximadamente 230 veces y la palabra Bendición se menciona 410 veces.
A- Arrepentirse: tenemos que reconocer que hemos confesado algo malo y arrepentirnos de todo corazón.
B- Revocar: o sea cancelar lo que sea que dijimos que estuviera mal (Marcos 14: 66-72) y (Juan 21: 15- 17)
C- Reemplazar: tenemos que reemplazar nuestra mala confesión anterior por una confesión correcta en otras palabras diciendo palabras positivas. Este atento a toda la enseñanza que estaré dando otros pasos importantes.
4. Necesitamos recibir nuestra libertad: Jesús les estaba diciendo en el versículo 36: “Cuando yo los libere, van a ser verdaderamente libres. No sólo los voy a perdonar, sino que también voy a romper la maldición que llevan encima y que está relacionada con el pecado”. Si el Hijo nos ha hecho libres, vamos a ser verdaderamente libres. La palabra “verdaderamente” significa que Jesús va a romper la maldición, y nosotros podremos vivir realmente libres. No sólo nos va a perdonar nuestro pecado, sino que va a romper la iniquidad que lo acompaña. Es importante comprender que un judío siempre podía lograr que sus pecados le fueran perdonados, pero nunca podía lograr que se rompiera la maldición de ese pecado. El rey David y su familia son un notable ejemplo. David fue perdonado, pero la maldición de su pecado pasó a su familia. Le voy a explicar a partir de la misma Palabra de Dios la Forma en que esto funciona:
En (Levítico 16:7-8, 15,19-22) Dice así: después tomará los dos machos cabríos y los presentará delante de Jehová, a la puerta del tabernáculo de reunión. Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por Jehová, y otra suerte por Azazel… Después degollará el macho cabrío en expiación por el pecado del pueblo, y llevará la sangre detrás del velo adentro, y hará de la sangre como hizo con la sangre del becerro, y la esparcirá sobre el propiciatorio y delante del propiciatorio…Y esparcirá sobre el de la sangre con su dedo siete veces, y lo Limpiará, y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel. Cuando hubiere acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión y el altar, hará traer el macho cabrío vivo; y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto. Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto
Dios les ordenó que llevaran dos machos cabríos al Tabernáculo. Uno de ellos quedaba a la puerta del Tabernáculo, mientras que hacían entrar al otro, y lo ponían sobre el altar y lo sacrificaban. Entonces, el sumo sacerdote llevaba a la puerta del Tabernáculo la sangre del macho cabrío sacrificado, la ponía en la cabeza del otro macho cabrío, y confesaba sobre él las iniquidades del pueblo. Un macho cabrío moría por los pecados o transgresiones, y el otro se llevaba la iniquidad la fuerza espiritual interior que causaba destrucción a un desierto o a un lugar árido. Así era como los judíos hacían expiación por sus pecados. En nuestro caso. Jesús murió por nuestros pecados en la cruz, pero también derramó su sangre siete veces, así como Aarón rociaba siete veces la sangre. Por medio de la sangre derramada por Jesús, no sólo se nos perdonan nuestros pecados, sino que también podemos caminar en ese perdón y quedar libres de la maldición del pecado. Ambos machos cabríos representan la obra redentora de Jesucristo.
Había dos machos cabríos, porque Jesús derramó su sangre para que nosotros no sólo fuéramos perdonados con respecto a nuestro pecado, sino también sanados de la iniquidad interior, las magulladuras y las heridas del pecado generacional que nos lleva a perpetuar los pecados de nuestros antepasados. Sólo la sangre de Jesús proporciona el perdón y una nueva forma de vivir. Cuando nacemos de nuevo, recibimos el perdón de nuestros pecados. Pero entonces, necesitamos clamar por la sangre de Jesús sobre nuestra vida para desterrar al desierto la iniquidad y caminar en libertad.
5. Cierre la puerta trasera: En (Mateo 12:43-45) Dice: Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. En el mismo momento en que recibimos a Jesús, todas las fuerzas de las tinieblas que están atacando nuestra vida salen huyendo. Van a ese lugar desierto, en busca de un sitio donde descansar. Quedamos limpios de nuestro pecado, y la causa de la maldición espiritual huye a ese lugar desierto, pero regresa en busca de una puerta abierta. Aunque nuestra vida haya sido barrida y adornada, lavada con la sangre y purificada, si descubre que no comprendemos las maldiciones espirituales y hemos dejado una puerta abierta, regresa y la situación es peor que antes.
Yo veo suceder esto en muchas familias cristianas. Una persona sale de un estilo de vida lleno de pecado, recibe la salvación, y entra en el ministerio o se involucra en su iglesia; después, cría a sus hijos en la iglesia. Entonces, cuando los hijos llegan a la adolescencia, salen a hacer las mismas cosas que solían hacer los padres, sólo que mucho peores. Nosotros nos quedamos estupefactos y preguntamos: “¿Qué sucedió? ¿Qué anda mal? Nuestros hijos fueron criados en la iglesia, pero están haciendo exactamente lo mismo que hacíamos nosotros antes de ser salvos”. Esto se debe a que barrimos la casa, pero no cerramos la puerta por medio de la sangre de Jesús, al no Darnos cuenta de que teníamos que romper esa maldición de familia.
(vea Ex.12:21-29) Moisés y los hijos de Israel son un excelente ejemplo de la forma de apartar de nuestro hogar las fuerzas de las tinieblas. Cuando iba a caer la maldición sobre el pueblo de Egipto, Dios le dijo a Moisés que le indicara al pueblo que debían tomar la sangre de un cordero y ponerla en el umbral de sus puertas. Cuando llegó el espíritu de muerte aquella noche, vio la sangre sobre las puertas de sus casas, y no pudo entrar. Romanos 6:23 dice que la paga del pecado es muerte. Esto no habla sólo de la muerte después de la cual tenemos por delante el cielo o el infierno. El divorcio es parte de esa muerte; lo son la pobreza, el racismo, la ira que destruye los matrimonios y las familias, y también las depresiones y las enfermedades. La gente recibe la salvación, pero no ha aprendido a poner la sangre sobre la puerta de su tabernáculo. Cuando usted se da cuenta, y usa el poder de la sangre de Jesús, esos espíritus y esas maldiciones no lo pueden tocar, El divorcio tratará de llegar, pero cuando vea la sangre sobre la puerta de su tabernáculo, no va a poder entrar. Las enfermedades, la depresión, la ira, la violencia y todas las cosas malvadas van a tratar de arremeter contra usted y contra su Familia, pero si usted tiene la sangre de Jesucristo en el dintel de su casa, estará viviendo bajo la Protección divina.
Si usted acostumbra a decir, o si oye que alguien dice: “De tal palo, tal astilla”, aplíquele a esto la sangre de Jesús. Nada puede cruzar donde está la sangre. En el tabernáculo antiguo hecho de piedra y mortero, el sacerdote usaba la sangre de un cordero para hacer expiación por el pueblo de Dios, pero aquella respuesta era temporal. Hoy en día, usted es el tabernáculo de Dios, y la sangre del Cordero ha sido derramada una vez y para siempre a fin de perdonar su pecado y romper la maldición.
6. Quitar la carga y destruir el yugo: Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción. (Isaías 10:27) La carga será quitada y el yugo será destruido a causa de la unción. Tiene una importancia absoluta el que usted comprenda esta parte de la enseñanza. ¿Recuerda cuando Jesús dijo en Juan 8:32: “Conocerán la verdad, y cuando conozcan y comprendan esta verdad, entonces ella los hará libres”? Los judíos que habían creído, pensaban que tenían toda la verdad que necesitaban, porque eran hijos de Abraham; sin embargo, estaban equivocados. Sus cargas les habían sido quitadas, pero estaban a punto de que fueran destruidos sus yugos, o sus maldiciones de familia. Ahora bien, ¿qué quiere decir esto de que el poder de Dios quita las cargas y destruye los yugos?
En primer lugar, Romanos 6:23 dice que la paga del pecado es muerte. La paga por la carga, o la recompensa por nuestro pecado es la muerte. Cuando yo recibí a Jesucristo como Salvador personal, Él me quitó la carga. Ya yo no tengo que pagar el precio de mi pecado, porque ese precio fue pagado por completo de una vez y por todas. Jesús es el Cristo, lo cual significa que es el ungido de Dios que se llevó nuestra carga. En segundo lugar, su unción también destruye el yugo. Por eso Jesús dijo:”Cuando comprendan la verdad, no sólo van a ser libres, sino que van a ser realmente libres. No sólo les voy a quitar la carga del pecado, que es la muerte, sino que también voy a romper el yugo de pecado, que es la maldición”. Todo lo que usted tiene que hacer es reclamar esta verdad por medio de Jesucristo y de su unción. Todo pecado será perdonado y toda maldición quedará rota para usted y su familia en el nombre de Jesús. Lea Isaías (Isaías 53:1) Aunque es un texto bíblico que muchos cristianos se saben de memoria, he descubierto que la mayoría no comprenden la poderosa revelación que Dios nos está profetizando en Jesucristo. “Mas él herido fue por nuestras rebeliones molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Si yo tomara algún tipo de arma y Lo golpeara en el brazo con suficiente fuerza como para romperle la piel, usted comenzaría a sangrar. Eso sería una herida exterior. Jesús fue herido por nuestras rebeliones, por nuestras faltas. Pero después dice que fue molido por nuestros pecados. Si lo golpeo en el brazo sin romperle la piel, se le va a llenar el brazo de magulladuras, lo cual significa que estaría sangrando interiormente. Y la iniquidad es una magulladura espiritual interior que trata de quebrantamos o destruirnos la vida. Isaías 1:18 dice: “Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. La palabra “grana” habla de algo “doblemente sumergido, o doblemente teñido… doblar, o hacer algo dos veces”.
Cuando Dios nos dice que la sangre de Jesús nos limpia, significa que somos doblemente sumergidos. Somos perdonados, pero también somos liberados de la iniquidad. Vamos al cielo, pero también somos sanados en nuestro interior, para que podamos llevar una vida pura, santa y justa sobre la tierra. Tenemos el poder necesario para resistirnos al pecado y llevar una vida santa. Tenemos el poder necesario para resistirnos a la ira, la violencia, las drogas y la depresión. Cualesquiera que hayan sido nuestros pecados; por profundamente manchada que esté nuestra vida, la sangre de Jesús no se limita a cubrir todo esto, sino que lo lava. Y Jesús no sólo lava el pecado, sino que también lava la consecuencia de nuestro pecado, que es la muerte. Tenemos vida eterna.
Las heridas sangran en el exterior: y las rebeliones son los actos externos. Así que cuando la Biblia dice que Jesús fue herido por nuestras transgresiones, esto significa que la sangre que Él derramó en el exterior lava nuestra vida de todo pecado. Él es el que elimina nuestras cargas. Cuando fue molido, Fue molido en el interior para lavar ese espíritu de maldición: Él es también el destructor de yugos. Fue herido por nuestras transgresiones, y también fue molido por nuestras iniquidades. Él es el que quita las cargas y destruye los yugos. Él lo lava todo en el exterior y nos hace libres en el interior.
7. Bendiciones e iniquidades a través de generaciones: Vemos en la Biblia gente cuya vida bendijo a su familia y a su nación. Vemos también gente cuyas acciones les acarrearon una maldición a su familia, su ciudad y su nación. Usted y yo no somos diferentes. Estamos cosechando las consecuencias del pecado de Adán. También estamos cosechando las consecuencias de la promesa de Dios a Abraham de que todas las familias de la tierra serían bendecidas por medio de él. A través de Abraham y de sus descendientes, Isaac y Jacob, aparecieron las doce tribus de Israel que terminaron convirtiéndose en la nación de Israel. De esta nación vino Jesús, y por medio de Jesús, la maldición fue rota. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. (Génesis 12:2-3)
No importa que usted esté sufriendo por una maldición que es consecuencia de algo que usted mismo haya hecho, o que se debe a algo que hayan hecho sus antepasados. El Cristo que quita las cargas y destruye los yugos vino para hacerlo libre. Ya usted no tiene que pagar más las consecuencias de esa maldición. Puede vivir en las bendiciones, en la libertad de la redención y en la restauración de Dios. Amen… gloria a Dios.





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